Aún con mis heridas todavía frescas y me refiriero a esas cicatrices que son más profundas que una traqueotomía, estaba de vuelta con mi familia en el mar. Por supuesto, no solo para admirarlo sino principalmente para explorarlo. Ahora nos aventurábamos con mi hija Soía a hacer buceo de superficie en las oscuras e intimidantes aguas nocturnas del muelle cercano a donde pernoctábamos en Bonaire.

Un enorme cardumen de pequeños calamares nos despidió antes de que saliéramos a la superficie. Juntos y felices de habernos atrevido a hacer nuestra primera inmersión nocturna de superficie.

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