Una tarde del mes de febrero, luego de unas cuantas navegadas en Adícora, de bastantes otras en San Juan de los Cayos y unas pocas en Tucacas, mi gran amigo y compañero de aventuras Felice Ferri y yo estábamos decididos a estrenar el Dique de Guataparo para el deporte del Kitesurf. Ambos armamos nuestros equipos. El nivel del agua permitía una gran playa de tierra que facilitaba enormemente nuestra tarea. El fuerte y rafagoso viento del norte llenaba el agua con interminables crestas blancas, que intimidaban nuestra meta... Esa tarde queríamos navegar ambos por primera vez en la historia del Dique en estos nuevos aparatos llamados kitesurf, por algunos y flysurf por otros. Todo listo, la decisión estaba tomada, realmente las cartas ya estaban echadas, pero... Había que decidir quién entraría primero. Reímos, bromeamos y tiramos una moneda (Si, en esa época había monedas en Venezuela) Me tocó a mí, ser el primero en navegar windsurf en el Dique... Lo hice, lo disfrutamos y luego de unas cuantas bordadas, regresé a la orilla para que Felice saliera. Ese día fue...un verdadero GRAN DÍA

Una tarde del mes de febrero, luego de unas cuantas navegadas en Adícora, de bastantes otras en San Juan de los Cayos y unas pocas en Tucacas, mi gran amigo y compañero de aventuras Felice Ferri y yo estábamos decididos a estrenar el Dique de Guataparo para el deporte del Kitesurf. Ambos armamos nuestros equipos. El nivel del agua permitía una gran playa de tierra que facilitaba enormemente nuestra tarea. El fuerte y rafagoso viento del norte llenaba el agua con interminables crestas blancas, que intimidaban nuestra meta… Esa tarde queríamos navegar ambos por primera vez en la historia del Dique en estos nuevos aparatos llamados kitesurf, por algunos y flysurf por otros. Todo listo, la decisión estaba tomada, realmente las cartas ya estaban echadas, pero… Había que decidir quién entraría primero. Reímos, bromeamos y tiramos una moneda (Si, en esa época había monedas en Venezuela) Me tocó a mí, ser el primero en navegar windsurf en el Dique… Lo hice, lo disfrutamos y luego de unas cuantas bordadas, regresé a la orilla para que Felice saliera. Ese día fue…un verdadero GRAN DÍA

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