Un viernes del año bisiesto 2.008, un 29 de febrero. El día que cambió radicalmente mi vida y la de mi familia.
Regresaba con unos amigos de una fabulosa tarde navegando kitesurf en Cayo Varadero en el Parque Nacional Morrocoy. De hecho, fue el día en el cual logré hacer suavemente y con mucho control un kiteloop con back loop. Una maniobra muy agresiva, donde luego de desafiar la fuerza descomunal del kitesurf, la controlas y luego la disipas en una suave caída. La satisfacción es enorme pero muchísimo más la conmoción cuando poco después de las 7:00pm. Una montaña de asfalto atravesada en el medio de la vía oscura y sin señalización, ponía en jaque prácticamente mate, mi vida. Llevándola a un coma de 21 días seguidos, con resultados nunca antes imaginados.

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