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3 claves para un buen comienzo… Sin encierros

Se inicia un nuevo año, pero no cualquier año. Nada menos que el 2021. El que llegó después del COVID 19, el que está aquí… aún en tiempos del COVID 19. Pese a todo, somos de los –más afortunados– que logramos esquivar, lo que nunca nadie pudo imaginar. Con este escenario… ¿Qué podría impulsar un buen comienzo de año?

Ya han transcurrido más de 365 días desde que apareciera entre nosotros la cepa que ha puesto en jaque a la civilización humana,

que burló fronteras,

enfermó a débiles y a poderosos;

sin distinguir, ninguna de las etiquetas que nos empecinamos en colocarnos unos a otros.

Al nuevo virus le bastó alojarse en cualquier organismo vivo con capacidad de pensar; conquistarlo y luego, continuar su expansión global…

3 posturas esenciales para arrancar con buen pie:

1. Nada de borrón y cuenta nueva

En cada inicio de año se esparce por el planeta una sensación de inminente renovación, lo que sin duda es positivo, siempre y cuando sea entendida como algo significativo y no… un simple adjetivo.

¿Cuál podría ser el riesgo de dejarse cautivar por ese calificativo? Muchas serían las opciones, sin embargo la mayoría estarían repetidas y acompañadas con porciones de confusión.

Antes que nada, es importante resaltar… Para que algo logre renovar requiere ser impulsado por un nuevo pensar, como resultado conllevará a otra forma de actuar. Además, si cualquier tipo de inicio es carente de creatividad. Su posibilidad renovadora disminuirá.

Por otro lado, lo mucho que se ha sufrido, reído o gozado es un valioso legado que debe ser tomado en cuenta para que logre ser aprovechado.

La idea es avanzar y no volver atrás…

2. Cerrar o abrir puertas entreabiertas

La indecisión, dualidad o carencia de honestidad enloda a las opciones necesarias para crear nuevas soluciones. Las traslada a tierra de nadie, donde los espacios sin dueño no enamoran suficiente como para invertir en ellos.

No se puede presentar un proyecto mientras se duerme... 
No es factible escalar una montaña, al volar en parapente...
Mucho menos es posible, luchar por una meta personal si el tiempo que se exige para avanzar en ella, 
se entrega a otra tarea... 

Cabe destacar que las puertas desde sus orígenes (varios siglos antes de Cristo) han servido (junto a las ventanas) para relacionar el interior con el exterior de una edificación. Logrando ser un indiscutible medio donde vistas, ventilación, iluminación o cualquier elemento pasa de un lugar otro. Por consiguiente, existe en su nueva locación.

Lo que no han alcanzado estos articuladores ni nadie es estar en dos lugares al mismo tiempo.

Al dejarlo fluir, se puede intuir hacia donde ir…

3. Con lo que se tiene, se debe lograr lo que se quiere

Los lapsos prolongados de anhelo incierto son fértil aliciente para que lo esperado, corra el gran riesgo de ser olvidado.

Es usual que la aproximación hacia un logro parta desde lo que no se cuenta, en ese caso cabría la pregunta… ¿Cómo alcanzarlo si no es con lo que se tiene?

La respuesta a esa incógnita no es tan sencilla.

Muchas cuestas al frente esperarán agotadas
al ver que somos nosotros quienes las queremos.
Aun cuando seamos los mismos que exigimos, lo que no poseemos para llegar a ellas; ¿Por qué esa afición por sufrir?

• Reclamar lo ausente es bastante fácil. • Aprovechar lo presente es tarea de siempre por eso le huimos.

En fin, todos tenemos la oportunidad de darle valor a lo que hemos ido aprendiendo en el camino, es con ello que podemos esculpir la forma de vivir nuestro propio destino.

Se trata de hacer, no es suficiente esperar y querer…

De mis mejores inicios

Luego de entender el tamaño de la fortuna que se acercó a la puerta de mi vida para darme una segunda oportunidad… Debía arrancar. Comenzar un renacer con lo poco que tenía, o al menos eso era lo que creía.

La realidad es que no se trataba de un borrón y cuenta nueva –clave 1–.

Lo que me llevó hasta ese lugar de mi existencia –algo que pude odiar por casi quitarme la vida– era lo mismo me amarraba a ella.

Inspirándome para reinventarla.

Permitiéndome entender que aún con todo muy oscuro era mucho lo que podía ver…

Sin embargo, antes de rodar debía aceptar que no volvería a caminar, una dolorosa puerta por cerrar –clave 2–. Así sucedió, luego de eso –que no fue un instante– las opciones comenzaron a aparecer (no porque no las había… solo las ocultaba).

Para finalizar, aun cuando perdí mucho más que el uso de mis piernas sabía que… existe un mundo por aprovechar y disfrutar –Pero no voy a caminar me decía, no soy capaz–. Solo con lo que… si tenía es que lograría lo que me propusiera – clave 3–. 

Nunca pude imaginar cuando comencé a remar (no fue un buen comienzo) que sería la primera persona (sin poder caminar)en la historia en atravesar el Canal de Panamá remando
Momento cuando llegábamos a tierra luego de haber atravesado todo el Canal de Panamá remando, desde el océano Atlantico hasta el océano Pacífico

Un lindo ejemplo

Uno de mis sueños era regresar al mar, por eso intenté navegar en un kayak aun cuando mi inestabilidad me lo impedía (para ese momento).

La lesión medular que se apoderó de mi capacidad de marcha, deterioró mi estabilidad a niveles que nunca antes imaginaría, ¿Cómo no caer al agua?

La respuesta exigía intentarlo de la manera no tradicional. Se requería algo más original. Por ello, exploré junto a un gran amigo y aventurero David Bottome cómo con mis brazos, manos… ganas y bastante técnica lograría hacer lo que mi tronco no podía, darme la capacidad para navegar. 

En efecto, algunos meses después me convertiría junto a tres grandes del kayak venezolano en los pioneros de nuestro país en atravesar el Canal de Panamá remando. Además, ese hecho me otorgó el honor de ser el único (hasta ese momento) en la historia de esa maravilla de la humanidad en cruzarla a remo sin poder caminar. 

No hay peor encierro que el de la mente

Reflexión en tiempos de COVID 19 @gsmetas

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