Luego de poco más de un año de absoluta transformación, de enormes miedos, de inmensurable amor y de una fortalecida pasión por la vida. Me encontraba en Bonaire, junto a mi familia regresando al mundo submarino. La verdad es que fue muy fluido y nada conflictivo. Un poco de descontrol en mi equilibrio y flotabilidad bajo el agua, nada grave que pudiese parar esas crecientes ganas de explorar.

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