EL PROPÓSITO DE EMPRENDER

EL PROPÓSITO DE EMPRENDER

Las vivencias cotidianas, van generando un acumulado de experiencias que permiten intuir usualmente, la realidad que posiblemente dominará el camino hacia cualquier objetivo…

Todo recorrido será afectado por obstáculos y barreras que – cohabitarán dinámicamente – con las razones que animarán a ir por más- motivación-.

Bajo ese escenario, es donde crece o decrece nuestra creatividad… Cualidad esencial de nuestra naturaleza humana y punto focal del objetivo que nos trazamos, mi apreciado y admirado amigo Guilliam Carlotti, Trainer Coach de grandes desafíos y yo, un explorador incansable de las posibilidades sobre las limitaciones, al profundizar sobre los fundamentos  que mueven al espíritu humano para emprender, para crear o para avanzar y mejorar, en él… El propósito de emprender.

Partimos de la poderosa reflexión de Robert Fritz “El futuro no esta escrito. Hay que inventarlo. Asegúrate de que este bien diseñado“ para comenzar a resaltar el mundo que vivimos hoy en día…

Donde la creación no esta limitada a la edad (Mark Zuckerber funda Facebook a los 20 años de edad).

Donde aprendemos a compartir sin límites geográficos (no es inusual ver trabajando a un astronauta en el espacio, desde nuestro teléfono por Twitter).

Donde somos muy cercanos a las herramientas digitales (tanto que ya no encontramos distancias con ellas).

Donde utilizamos la información para generar conocimientos en diferentes contextos (fomentando la diversidad del pensamiento).

Sin embargo, este mundo constantemente cambiante, donde todo es temporal, donde continuamente nos llegan nuevos códigos desde nuestro exterior, es el mismo mundo donde requerimos profundizar en los detalles. En esas visiones indispensables para que los cambios se orienten a la construcción de un mundo aún mejor.

Esa relación entre como lo vivimos (el mundo de hoy) y en que lo convertimos (el mundo del mañana) dialoga directamente con nuestra visión de como lo afectamos y como lo mejoramos.

Mundo VICA

Guilliam nos habla de sus reflexiones sobre esas características del mundo en que vivimos y como afectan nuestro entorno, generando un estado claramente volátil, incierto, complejo y ambiguo para cualquier idea o emprendimiento que nos dispongamos a crear.

  • Volátil:  la rapidez de los cambios desafía cualquier orden de sensatez. Ayer dos potencias nucleares en pugna abierta, imposibilitaban cualquier dialogo. Hoy las manos de sus líderes fueron estrechadas para crear canales de entendiendo donde hace no mucho, todo se basaba en un enfrentamiento.
  • Incierto: comprendemos la imposibilidad de controlar todos los aspectos para garantizar todos los resultados. A partir de ahí, podemos tener consciencia de que la incertidumbre siempre será parte del proceso, por eso no será necesario eliminara, sino simplemente administrarla.
  • Complejo: las vertientes de información son casi ilimitadas, generando una maraña de impactos e influencias que determinan o por lo menos condicionan enormemente toda decisión.
  • Ambiguo: No existe una única manera de ver las cosas. Realmente la diversidad social crece y se multiplica a medida que se refuerzan los valores humanos con los cuales se identifican.

 


El dilema de las velocidades

Seguramente uno de los ejemplos más elocuentes y contundentes de la velocidad con la que cambian las cosas a nuestro alrededor, es el de la telefonía móvil.

Vemos con enorme distancia los pocos años que nos separan desde los tiempos cuando utilizamos nuestros primeros teléfonos móviles, esos que hoy en día serían impensables como opción. Por su peso, por su tamaño y por su poca o nula definición. Luego, en reducido tiempo el mundo fue entendiendo la importancia de este aparato y pasamos del “ladrillo“ al “BlackBerry“ en un abrir y cerrar de ojos. No sin antes entender gracias a los “Nokia“ las posibilidades del mensaje de texto, con un teclado numeral que desafiaba toda nuestra habilidad psicomotora para escribir una palabra de doce letras. Todo ello, construyó el escenario ideal para que en el año 2.007, esa brújula de la tecnología… Macintosh, entendiera que el teléfono móvil se convertiría en la mayor y más poderosa herramienta de comunicación, efectividad y recreación al alcance de la mano de casi cualquier ser humano.

Sin embargo, toda esa rapidez con que cambia nuestro mundo exterior debe cohabitar (usualmente en pugna) con la exigencia de nuestro ser, por entender cada vez mejor, que es lo que vinimos a hacer a este mundo para cooperar a transformarlo en algo mejor. Es ahí justamente, donde radica la trascendencia y la contundencia de cualquier creación, de cualquier emprendimiento que comience a ocupar un espacio en cualquier contexto, independientemente de sus características e historias.

La realización personal esta adherida a la capacidad individual de emprender nuevos caminos que mejoren nuestros propios destinos. Directamente asociados a la construcción de un legado único e imposible de edificar por cualquiera… Salvo por el emprendedor mismo. 

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